En los cultos celebrados el primer día de cada semana, los miembros de la iglesia de Cristo conmemoramos la muerte del Señor por medio de comer del pan sin levadura y tomar el jugo de la vid. Nuestra práctica es bíblica. Los primeros cristianos "perseveraban... en el partimiento del pan" (Hechos 2:42), o sea, en la cena del Señor. "Perseveraban", es decir, partían el pan a menudo. ¿Cuándo? Hechos 20:7 nos enseña que lo hacían los domingos. "El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan." 1 Corintios 10:16-22 y 11:17-34 enfocan el significado sublime de la Santa Cena, asentando además directrices para su celebración correcta. Por lo que dice Cristo mismo, la Cena no solo es céntrica en la adoración de los cristianos sino indispensable para salvación eterna. “De cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:53-54).Desde luego, solo los miembros fieles tienen derecho de comer la Cena del Señor.